
Estos días
pienso en la muerte.
Se me aparece en todos los lugares. Todo me representa la muerte. El irse, el ser todos, el pasar al otro lado. A veces me asusta, otras nos encontramos. Los muertos están aquí, cada vez más. Perteneciendo a este lugar y a la vez mirándonos de lejos. Somos los muertos también, todo el tiempo muriendo, todo el tiempo queriendo morir. Cuando amamos estamos en ese límite. Queremos que el cuerpo desaparezca y ya no más la agonía del otro que queremos esté con uno siempre. Qué es eso. No es la muerte?
Supongo solo vamos hacia la muerte si estamos vivos.
La ansiamos.
Quién le tiene miedo a la muerte.
Los muertos queremos también y estamos aquí y morimos.
Qué importa, qué puede importar.
Fabito dijo:
Diciembre 4, 2008 a 2:54 am
No por no temerle a la muerte vamos a evitar pensar en ella. La muerte es inexorable, la vida también. Pensar en ellas no es desearlas. Si amando a la muerte se ama mejor a la vida, cierto. Pero sólo en la vida puedo amar también a la muerte, sólo la vida puede ser amada desde sí misma y la muerte no piensa en quienes no la piensan.