fr

fuego rojo qe baila en mi pecho, en la boca de mi estómago. sé cuándo estás bailando solo.

fuego rojo, brillante como la sangre más escondida en mi cabeza. estás ayudándome  a aprender.

fuego rojo qe baila desde mis pies hasta mis ojos. fuego rojo en mi cabeza, peleando ahí con mis ideas. por todas, en especial las más perversas. abasteciéndolas.

fuego, fuego rojo, brillante, negro, negro en mis ojos.

mi fuego, mío, lo único tan mío. lo único qe necesito.

fuerte

hay momentos en los qe mi cuerpo me dice qe no diga, qe no suelte.

a veces cometo esos errores. esa inteligencia qe pulsa desde mi memoria me hace eqivocar. interpreto lo qe es de otro lenguaje.

qiero decir, antes de callar, pienso.

y además tengo  certeza de qe callando se hace un gran bien. aunqe es cierto qe sin hablar es difícil obtener silencio.

indecible para mi lo qe proviene de ese silencio. conocemos el mundo qe habla cuando vemos silenciosos nuestra sangre; qiero decir, la sangre de cualqiera.

mis manos

mis manos están hechas de cera.las moldeo en el calor de cada cuerpo tibio qe se deja acariciar. mis manos también surcan el aire y moldean mis sufijos

en mis huesos está el nacimiento de mis nervios, qe se irradian por mi cuerpo. yo soy loma agreste, moldeada por unos vientos.

he visto en este mundo significados irrepetibles. he apreciado en este mundo algo intangible, una identidad, qe no es otra cosa qe una voz cantando, sonando

todos hemos cantado. canto luminoso qe sirve para transportar aire desde dentro hacia afuera, también fuego, ideas. yo, así, qiero seguir cantando todavía, aunando cada hueso mio al tuyo, cada nervio, aún incluso los qe se estremecen con nuestro miedo, ese canto luminoso de mi peqeño y calido universo.

mis voces

distintas mis voces

con la resolución qe proviene del silencio, mis voces me irradian calor. de dónde vienen realmente?

trato de darles un espacio. muchas veces permito qe unas hablen más qe otras

voz vivaz, alegre, sonriente, luz resplandeciente qe insufla de calor, me hinchas, elevas, llenas de amor por el vacío

voz rabiosa, furiosa, hiriente, airada, mordaz qe golpeas.  qé te enfurece? es mi alegría? el vacío?

voz triste, marchita, contrita, lagrimosa, peqeñ, inmóvil, tiritante, enjaulada por ti misma, a qé le temes tanto? ayudas con tu memoria a la rabiosa, apoyas su castigo con tu detallista fin o reinicio del círculo qe ella inicia

dónde estás reanimante, qe puedas eqiparar estas voces oxidadas. no qiero pelear más. ya no aprendo nada.

por qé solo una fuerza alegre? por qé la  razonable es tan dañina?

dónde estás voz qe eqiparas? eres externa? estás en el aire susurrando, verdad?

entierra

dios,

perdóname

por qerer enterrar con tu material a mi disposición

qise consentimiento para enterrar lo qe en este tiesto se lamentó desde un oscuro vacío.

aqí en la superficie de la tierra tengo dentro de mi también un barro,

qe moldea ideas,

cuencos, promesas

y en mi cabeza, un arma qe talla, corta, pela

me perdonarás por qerer, con esto qe me diste, enterrar?

era para abrir cauce para tu afluente manar?

un huésped

ahora se podría encontrar?

qién sabe dónde? en este mundo? dónde?

huésped es aquel que hospeda, huésped es aquel hospedado

huésped que encontraste dónde quedarte
eras necesario para tu albergue
sé qe solo pedías sueño, no dónde soñar.

no sabía
no habría jamás sueño más grande

qé sueños son esos
qe se sacrifican sin enterarse

porqe peqeño aspirabas pero se te ahogó

éramos uno, éramos lo mismo, mi huésped

sin saber, sin saber
por real, por peqeño, por hacer,
no habría falta más grande

qe conste

Es más cercana a mi la prudencia.
Hasta que tengo contacto con la gente.

Dudo de la constancia porque solo asi la noto cuando está.
Si es que tengo constancia, está más ubicada en la línea horizontal que surge de mi mirada y deforma el panorama. No está en mi, no claramente.
Sino en un hilo que indivisible me tiene aqí, sentimiento contradictorio que brota en mi es constante.
Desconfío de mi constancia.
Quisiera, muchas veces, no tenerla e irme.

Un lazo de razón indivisible, está detrás de mi formado de hilos que me hacen brotar un amor hacia la gente.
Pero feliz.
Porque muere.

Porque brota.
Muere.

Mi constancia, de traspaso de hilos entre gente, para estar indivisible.

yei y vei

y luego los oí de nuevo, vei no tenía tranqilidad con palabras
- dime,  dime, a dónde recurrir cuando gritar necesita mi alma?
- desde tu corazón has de gritar con la mirada
- yo te siento tan cerca, aún con otros, también te siento cerca
- así es, mi niña, nudo de plata, él también te acerca aun cuando soy yo qien más te extraña
- tú me cuidas más qe nadie, tú me sabes dar esperanza; dime cuándo, cuándo obtendrá tranqilidad mi alma
- en mis flores, abejita, en mis rayos y mis mantas, solo recuerda qe más allá de ellos, mi voz canta
- y cómo estás tan cerca a mi
- tú también estás cerca, más allá de lo qe ves, sabes hablarme y oirme, me escuchas cantar aqí, qe es muy difícil
- Padre, agonía de no estar contigo. agonía de estar tan sola. qisiera antes un pájaro de fuego me acompañe, me abrazara
- lo sé, peqeña, sé qe sufres por esas llamas, sé qe respiras ampliamente para qe tu fuego se avive y te cobije, irradie hasta tus palmas. luchas por eso, por tu calor y tanta palabra no basta
- gracias por qererme, qisiera también amar
- aprenderás a esperar sin darte cuenta has de cantar al tocar

yei y vei conversaban

de nuevo oía a yei y vei
yei ya decía
- ay peqeña, no te detengas, tu camino es largo
- por qé me engaño entonces? dígamelo, dígamelo
- ay peqeña, lindo fuego rojo qe baila, tú qemas y para no hacerlo, debes estar lejos o encontrar aqello qe calor devuelva. ahora dime, flor, el calor es devuelto? te envía a casa con tu corazón lleno?
- oh! difícil mi camino! cómo encontraré alguien qe compita con este caldero del infierno?
- es largo tu camino, princesa, es largo. no te detengas, ya ves cómo muchas se guardan, no esperan. tú pediste el don de la paciencia, espera, peqeña, espera
- tanto faltaría? será cuando muera? a veces pienso qe la tierra me llama más qe a cualqiera
- tranqila, niña, niña de cera, no temas qe este fuego a ti no te qema
- tengo preguntas y tambièn son de tierra, pues a veces siento qe de ella también estoy hecha
- y sí, abeja, reina de cera, también de tierra, miel y arena
- por qé no me basta con sus voces? sus miradas?
- porqe hay, y es la arena, dolor en tu peqeña alma
- cuándo podré reconocer el sufrimiento a distancia?
- no lo pidas, abejita, qe por eso se muere, no se mata
- y por qé los ahogos? por qé qito el aire?
- porqe no escondes tu hoguera, porqe ella no descansa. porqe al ahogar, más prisa tendrán por orear sus almas. es muy simple, peqeñita, pero tú también qieres en tu alma; eso has pedido siempre y por eso a temblar eres llamada

ave, di, ave

ave
ave qe sabe
en este frío, se ven las hojas qe caen

ave,
con este frío,
tú vuelas sin qejarte,
solo cantas, te engrasas, vuelas y repartes lo qe encuentras a tus hijos, resguardándolos del hambre

ave,
avecita,
enséñame a cantar en el frío, a cobijarme aparte

« Entradas más antiguas